Acerca de mi

A mis 20 tantos empezó mi gusto por aprovechar todo lo que los demás optaban por tirar. Empecé dando una segunda vida a un triste bote de tabaco de liar. Mi madre me animó a asistir a un curso de restauración de muebles donde mi profesora, Luisa, intentó pulir mis chapuzas y hacer de mi pasión por restaurar, algo serio.

El primer mueble que restauré fue una silla. La encontré en un vertedero, preparada para partirla en mil y de ahí hasta ahora, a mis 30 y poco.

Mi día a día son pensamientos que van y vienen con todo tipo de objetos y muebles a los que dar una nueva vida. Entonces surge la idea, ¿es posible vivir de lo que considero un hobby?

Y ahí sigo, en las nubes…